Trabajar después de un cese involuntario (Jubilación anticipada)

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Trabajar después de un cese involuntario que permite la jubilación anticipada involuntaria es algo que preocupa a muchas personas, pues en ocasiones, puede impedir el acceso a la misma, pero en otras, no.

Existen dos modalidades de jubilación anticipada: la voluntaria y la involuntaria (sin contar otras modalidades mixtas como la parcial).

Todo el mundo prefiere la jubilación anticipada involuntaria, porque permite el acceso a la jubilación 4 años antes y además, con una penalización inferior si la comparamos con la jubilación anticipada voluntaria, que solo permite adelantar la jubilación 2 años, y además, con mayor penalización.

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Ceses involuntarios que permiten el acceso a la jubilación anticipada

Para acceder a la jubilación anticipada involuntaria, es necesario tener cotizados 33 años, estar en una situación asimilada al alta y que la última relación laboral se haya extinguido por alguna de estas causas:

  • Despido colectivo, cuando el trabajador haya sido afectado por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
  • Despido objetivo por cualquiera de las causas enumeradas en el art. 52 del Estatuto de los Trabajadores:
    • Causas económicas, técnicas, organizativas o productivas.
    • Ineptitud sobrevenida.
    • Falta de adaptación a las modificaciones técnicas introducidas en el puesto de trabajo.
    • Insuficiencia presupuestaria para el mantenimiento del puesto de trabajo en entidades sin ánimo de lucro.
  • La extinción del contrato en el marco de un concurso de acreedores.
  • La extinción del contrato por fuerza mayor.
  • La extinción por modificación sustancial de las condiciones laborales, por traslado con cambio de residencia, o por incumplimiento grave del empresario.
  • La extinción derivada de los derechos conferidos a una víctima de violencia de género.

Este listado está regulador en el art. 207 de la Ley General de la Seguridad Social y es exhaustivo, no admite flexibilidad. La extinción de la relación laboral por cualquier otra causa, no genera derecho a la jubilación anticipada involuntaria. Por ejemplo, un despido disciplinario, incluso siendo improcedente, no abriría la puerta a esta modalidad de jubilación.

Si quieres conocer más sobre jubilación anticipada involuntaria, pulsando en la imagen te dirigirás a una guía completa.

Trabajar tras un cese involuntario

Cuando una persona ha sido despedida o su contrato extinguido por una de las causas anteriormente citadas, se le abre la puerta a la jubilación anticipada a partir de los 61 años y con una penalización inferior a la que correspondería en caso de jubilación voluntaria.

¿Qué ocurre si encuentra un trabajo después de un cese involuntario? ¿Se cierra la puerta a la jubilación anticipada involuntaria?

Según el criterio 12/2015 del Instituto Nacional de la Seguridad Social si en el momento del cese involuntario ya se tienen cumplidos los 33 años de cotización mínima necesaria para el acceso a esta jubilación involuntaria, se mantiene el derecho aunque se trabaje posteriormente, ya sea un trabajo por cuenta ajena, como un trabajo por cuenta propia (autónomo).

Para alcanzar estos 33 años, según el criterio enlazado anteriormente, contarían también las cotizaciones de la prestación por desempleo, el subsidio para mayores de 52 años y el convenio especial con la Seguridad Social.

Sin embargo, en caso de no alcanzarse los 33 años cotizados, el trabajo y posterior despido por causas distintas a la expuestas en el apartado anterior, sería un obstáculo para el acceso a la jubilación anticipada involuntaria. Sería necesaria una nueva extinción por cese involuntario.

Penalizaciones reducidas en la anticipada voluntaria

Si no se cumple el anterior requisito de cese involuntario, es posible solicitar la jubilación anticipada voluntaria, eso sí, a partir de los 63 años y con unas penalizaciones mayores a las que corresponderían en caso de la jubilación involuntaria.

Sin embargo, como excepción, los perceptores del subsidio para mayores de 52 años pueden acogerse a las penalizaciones de la involuntaria (más benévolas) siempre que hayan cobrado el subsidio al menos 3 meses. 

Es una ventaja que reconoce el art. 208.3 de la Ley General de la Seguridad Social en favor de personas desempleadas beneficiarias de este subsidio.

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