Incapacidad permanente absoluta – Información 2024 y Ejemplos

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Entre los 4 tipos de incapacidad permanente que existen encontramos la «absoluta» que impide a quien la padece, realizar cualquier trabajo con un mínimo de productividad y profesionalidad, debido a unas dolencias incompatibles con las exigencias de cualquier puesto de trabajo.

Un trabajo, por liviano que sea, precisa cumplir con un horario, una jornada y ciertas responsabilidades, como la asistencia al puesto de trabajo y una producción que se considere normal para un trabajador. En algunos casos, estás exigencias no se pueden afrontar de manera óptima, por tanto, no se puede tener ningún empleo. Entonces procede valorar la incapacidad permanente.

Antes de solicitar una incapacidad permanente, es necesario que el trabajador haya agotado el tratamiento médico oportuno, y tras el mismo, no se haya curado, recuperado o le hayan quedado unas secuelas incompatibles con el trabajo.

En este artículo vamos a explicar la incapacidad permanente absoluta. Si quieres saber más sobre los distintos grados de incapacidad permanente, puedes leer nuestra guía 2024.

Si quieres consultar o contratar a un abogado laboralista, especialista en incapacidad laboral, puedes escribirnos a través del buzón de consultas.

Requisitos para solicitar la incapacidad absoluta

Al margen de los requisitos médicos, existen 2 requisitos objetivos de obligado cumplimiento para conseguir una incapacidad absoluta.

No tener la edad de jubilación

El solicitante de una incapacidad permanente no debe tener cumplida la edad de jubilación que le corresponda (dependiendo de su cotización), pues en ese caso, procede la solicitud de la jubilación contributiva.

Como excepción, si llegada la edad de jubilación no cumple los requisitos para cobrarla, por ejemplo, porque le falta cotización, puede solicitar la incapacidad permanente.

Cotización mínima para una incapacidad absoluta

En este caso, si deriva de enfermedad común o accidente no laboral, el tiempo es el siguiente:

  • Personas menores de 31 años, deben tener cotizados una tercera parte del tiempo entre los 16 años y la edad con la que soliciten la incapacidad (hecho causante).
  • Personas mayores de 31 años, una cuarta parte entre los 20 años y la edad en la que tenga lugar el hecho causante.

Puedes ampliar información sobre este requisito en este enlace.

Situación de alta o asimilada al alta

A diferencia de lo que ocurre en caso de incapacidad permanente total, en el caso de la absoluta, no es requisito estar de alta o en situación asimilada.

No obstante, para personas en situación de no alta, el periodo mínimo de cotización es de 15 años y además, 3 años entre los últimos 10 años.

Requisitos médicos para conseguir la incapacidad absoluta

Explicados los anteriores requisitos administrativos exigibles, nos resta comentar los requisitos médicos.

Una incapacidad permanente absoluta supone la imposibilidad de afrontar una jornada laboral sea cual sea el trabajo concreto, por ello, es de suponer que semejante limitación deriva de una dolencia importante.

Haber agotado el tratamiento médico

Por definición, la incapacidad permanente se reconoce a personas que tengan enfermedades, dolencias o limitaciones (secuelas, pérdidas sensoriales, como la visión o el oído, por ejemplo) irreversibles o previsiblemente irreversibles (que no se prevea una recuperación a corto plazo).

Para llegar a esa conclusión es necesario que la persona afectada se haya sometido y haya agotado el tratamiento médico correspondiente de acuerdo con su cuadro clínico. Debe tratarse de un tratamiento curativo, no paliativo, es decir, tendente a la recuperación, incluidas las intervenciones quirúrgicas y la posterior rehabilitación.

Si tras el tratamiento médico la persona no ha recuperado su capacidad laboral, se puede solicitar la incapacidad permanente absoluta.

No procede solicitar la incapacidad permanente antes de haber agotado el tratamiento.

Falta de capacidad laboral

La incapacidad laboral son limitaciones para el trabajo. En el caso de la incapacidad absoluta, es una invalidez que impide afrontar cualquier tipo de trabajo.

Para ello se valora la imposibilidad de asistir al trabajo, prestar atención, relacionarse con la gente, realizar actividad física mínima, etc.

No se trata de no poder realizar ningún tipo de actividad. Una persona, puede por ejemplo hacer la compra o gestiones en su banco. La aptitud laboral supone la falta de una capacidad mínima para cumplir una jornada laboral de cualquier naturaleza e intensidad.

Sin embargo, las personas que están capacitadas para realizar trabajos ligeros o sedentarios, sí que pueden trabajar, por tanto, no se les reconocerá una incapacidad permanente absoluta, pero sí que pueden optar por una total o parcial.

Ejemplos de incapacidad permanente absoluta

Habitualmente se reconoce a personas con pluripatología, es decir, que tienen un cuadro clínico compuesto de varias enfermedades, lesiones o dolencias en general.

No obstante, lo anterior no es un requisito legal, es decir, nada impide que se reconozca la incapacidad permanente a una persona con una única enfermedad, lesión o dolencia.

Problemas óseos o articulares

Muy frecuentemente encontramos casos de incapacidad permanente absoluta en personas que tienen diversos problemas en el sistema osteoarticular con imposibilidad para trabajar, discopatías varias, artrosis, escoliosis, etc. 

Cuando además, tienen otras patologías como fibromialgia severa, que les produce importantes dolores o fatiga crónica, e incluso, algunos problemas psicopatológicos, como distimia o depresión, es posible valorar una incapacidad permanente, porque en muchas ocasiones, estas personas no pueden trabajar en condiciones de continuidad y eficacia mínima. 

Cardiopatía

En los casos más severos también pueden reconocerse la incapacidad permanente. Especialmente cuando se recomienda a la persona un reposo prolongado, evitar completamente la realización de esfuerzos, etc.

Por ejemplo, cardiopatías isquémicas, o fracción de eyección del 40% con disnea severa.

Enfermedad mentales

También es frecuente la invalidez absoluta en casos de psicopatologías graves, por ejemplo, una depresión mayor con síntomas sicóticos, o la esquizofrenia paranoide.

Pensión por incapacidad permanente absoluta

La pensión por incapacidad en grado absoluta es del 100% del resultado de la pensión inicial (a diferencia de la total, que es del 55% o del 75% si se trata de la cualificada).

Para calcular esta pensión, se deben realizar las operaciones que ya se explicaron en el artículo dedicado a la incapacidad permanente total:

Solicitar la incapacidad absoluta

El proceso de solicitud de una incapacidad permanente, sea cual sea el grado, se pide ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

El proceso consta de tres fases:

  • Solicitud inicial, tras la cual se valora a la persona en el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI). También es posible que se inicie el expediente de oficio, tras agotar la duración máxima de una baja médica.
  • Reclamación previa, si el dictamen propuesta del EVI y la resolución inicial del INSS son desfavorables o no reconocen el grado o las características deseadas de la incapacidad, se puede interponer una reclamación ante el propio INSS.
  • Proceso judicial, cuando las dos fases anteriores no han resuelto la incapacidad en el grado deseado, o lo han hecho pero con una pensión inferior a la esperada, una contingencia no adecuada a la realidad, etc., se puede presentar una demanda por incapacidad en el Juzgado de lo Social que se resolverá mediante sentencia dictada por un juez de lo social.
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