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Incapacidad Permanente – Guía 2023

Cuando un trabajador pierde su capacidad laboral de forma irreversible (debido a una enfermedad, lesión, limitación funcional o sensorial) y no puede seguir cumpliendo con las exigencias de un puesto de trabajo, surge la posibilidad de solicitar una incapacidad permanente.

Existen 4 grados de incapacidad permanente según las limitaciones que se presenten: parcial, total, absoluta y gran invalidez.

Pero, tal y como funciona el Instituto Nacional de la Seguridad Social hoy en día y debido al estado de las arcas de nuestro sistema de pensiones, la solicitud de una incapacidad permanente no es sencilla.

En este artículo encontrarás una guía informativa completa. Además, si necesitas consultar a un abogado especialista en incapacidad permanente, tienes a tu disposición el buzón de consultas y un equipazo de profesionales detrás del mismo.

¿Cuándo solicitar la incapacidad permanente?

Una incapacidad permanente es la pérdida de la capacidad laboral previsiblemente irreversible, como consecuencia de una enfermedad, lesión u otra dolencia, tras haberse sometido al tratamiento médico oportuno sin haber logrado una curación o mejoría suficiente para volver a trabajar en condiciones normales.

No existe un plazo de espera obligatorio para solicitar una incapacidad permanente, pero de acuerdo con la anterior definición se puede inferir que antes de iniciar un expediente de incapacidad es necesario haber agotado el tratamiento médico oportuno y tras el mismo, no haber conseguido una curación o mejoría suficiente para volver a trabajar en condiciones óptimas.

Por tanto, no procede solicitar la incapacidad permanente si existen posibilidades de tratamiento médico curativo, o incluso paliativo cuando suponga un alivio de los síntomas suficiente para afrontar las exigencias laborales.

Agotamiento de la baja médica

El tratamiento médico referido anteriormente suele realizarse durante un proceso de incapacidad temporal, es decir, baja médica (como coloquialmente se conoce).

Esta baja médica no tiene una duración indefinida. Un trabajador no puede estar eternamente de baja. La duración máxima inicial es de 365 días, prorrogables otros 180 días, (545 días) es decir, un total de un año y medio. Cierto que existe una segunda prórroga extraordinaria hasta los 730 días, es decir, un total de 2 años, solamente para casos en los que el Instituto Nacional de la Seguridad Social lo considere conveniente.

Normalmente tras agotar la duración ordinaria de 545 días (un año y medio), suele emitirse el alta médica o iniciarse un expediente de incapacidad permanente.

Grados de incapacidad permanente

No todas las patologías afectan por igual a la capacidad laboral de quien las padece.

Algunas impiden realizar la profesión habitual, otras cualquier profesión u oficio, e incluso las hay que impiden realizar actos básicos de la vida.

Se clasifican en cuatro grupos según la intensidad con la que afectan al trabajador.

Incapacidad parcial

No impide desarrollar la profesión habitual, pero con limitaciones. Concretamente se reconoce la incapacidad parcial cuando existe una disminución del rendimiento del 33%. No extingue el contrato de trabajo, sin embargo, es necesario adaptar el puesto de trabajo a las limitaciones del trabajador. Este tipo de incapacidades son habituales debido a lesiones osteoarticulares de menor gravedad, por ejemplo, lumbalgia, gonartrosis, pérdida parcial de la visión, pérdida de movilidad en la muñeca, etc.

Incapacidad total

Se reconoce cuando las patologías limitan al trabajador para desarrollar su profesión habitual. Sí que puede trabajar en otras profesiones u oficios, pero no en la suya habitual.

Comporta la suspensión o extinción de la relación laboral y se reconoce una pensión que puede ser normal (55% de la base reguladora) o cualificada (75% de la base reguladora), cuando se tienen 55 años y dificultades para encontrar un empleo compatible.

Este tipo de incapacidad es muy habitual cuando se presentan dolencias de índole física: discopatías, hernias, artrosis, etc., y además, se tienen trabajos con exigencias físicas incompatibles con estas dolencias. También, por ejemplo, suele reconocerse para casos menos graves de fibromialgia.

Incapacidad absoluta

Se trata de una limitación en la capacidad laboral que impide realizar con normalidad cualquier trabajo, independientemente de la profesión u oficio. En estos casos, la persona incapacitada no puede afrontar de forma óptima y con un rendimiento mínimo, una jornada laboral a tiempo completo.

En estos casos, el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta va reconocida a una pensión del 100% de la base reguladora.

Este grado de incapacidad se suele reconocer cuando existe una combinación de diversas patologías, como por ejemplo, fibromialgia, depresión mayor y/o hernias.

Gran invalidez

Se trata del mayor grado de incapacidad permanente. Puede ser invalidante para la profesión u oficio habitual, o para cualquier trabajo, pero además, comporta la necesidad de ayuda para desarrollar los actos básicos de la vida (levantarse, vestirse, asearse, salir a la calle, etc), es decir, una dependencia severa.

En estos casos se reconoce una pensión y además, un complemento para cubrir los gastos del cuidador.

Recuerda que si necesitas a un abogado especialista para valorar tu invalidez permanente, puedes escribirnos a través del buzón de consultas.

Pensión por incapacidad permanente

A excepción de la incapacidad permanente parcial, el resto de grados de incapacidad llevan asociada una pensión de duración indefinida, puede ser revisable, pero salvo error de diagnóstico, curación o mejoría suficiente para volver a trabajar, no se pierde.

Indemnización por incapacidad parcial

La incapacidad permanente parcial lleva aparejada una indemnización que se abona en pago único, correspondiente a 24 mensualidades de la base de cotización que sirvió para la incapacidad temporal anterior. Puedes encontrar más información en este enlace.

Pensión por incapacidad total o absoluta

En estos casos la pensión se calcula partiendo de una base reguladora según las bases de cotización de los últimos años, sobre la cual se aplica un primer porcentaje según los años cotizados y un segundo porcentaje del 55%, un 75% o un 100% sobre una pensión inicial, es decir, la base reguladora más el porcentaje que se explican a continuación.

Calculo de la base reguladora

Debe diferenciarse entre la base reguladora por enfermedad común, accidente no laboral, o por enfermedad profesional o accidente trabajo. Os dejo este enlace con explicaciones completas sobre el cálculo de la base reguladora.

Aplicación del primer porcentaje

Al resultado hay que aplicar un porcentaje según los años cotizados. Se consideran cotizados los años que falten hasta la edad de jubilación ordinaria. Por 15 años cotizados el porcentaje será el 50%, y por cada mes adicional se sumará un pequeño porcentaje. Hasta llegar al 100%.

Los años que resten entre la incapacidad permanente y la jubilación ordinaria se tienen en cuenta a efectos de determinar el porcentaje.

Porcentaje para calcular la pensión jubilación en los años 2023, 2024, 2025, 2026 y 2027

Porcentaje aplicable sobre la pensión de incapacidad permanente

Al margen del porcentaje antes explicado, que depende del tiempo cotizado por la persona incapacitada, sobre la pensión resultante se aplica un segundo porcentaje, que dependerá del grado de incapacidad reconocida.

En caso de incapacidad permanente total, este porcentaje será del 55% cuando la persona incapacitada sea menor de 55 años.

Y cuando sea mayor de esta edad, no tenga un trabajo compatible con su incapacidad permanente total y además, pocas expectativas de encontrar uno, se reconocerá un complemento del 20%, es decir, cobrará un porcentaje del 75% sobre la pensión calculada. Es la llamada incapacidad permanente cualificada.

Y en caso de incapacidad permanente absoluta, el porcentaje aplicable será el 100%.

Pensión por gran invalidez

En caso de gran invalidez permanente se reconocerá una pensión por incapacidad permanente total o absoluta, según afecte a su profesión habitual o a cualquier profesión u oficio.

Pero además, como quiera que este grado de incapacidad supone la necesidad de una persona para ayudar al inválido, se abonará un complemento para el cuidador. La cuantía de este complemento será la siguiente:

45% de la base de cotización mínima para el Régimen General + 30% de la última base de cotización utilizada para el cálculo de pensión de incapacidad.

En ningún caso el complemento será inferior al 45% de la pensión que cobre la persona inválida.

¿Cómo solicitar una incapacidad permanente?

El proceso consta de dos fases: una administrativa y una judicial. Lógicamente, si se reconoce la incapacidad en vía administrativa, no es necesario acudir a la vía judicial.

La solicitud inicial se presenta ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Tras ello, se cita al solicitante para una revisión en el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), aunque actualmente, al menos en Castellón, no hay médicos suficientes y no se están realizando estas revisiones (salvo casos urgentes).

Plazo para resolver y silencio negativo

En cualquier caso, el plazo máximo para resolver es de 135 días hábiles. Y en caso de silencio, el mismo debe entenderse desestimatorio, es decir, negativo para la solicitud del interesado.

Reclamación previa

Cuando exista una resolución expresa desestimatoria o un silencio negativo, hay que presentar una reclamación previa a la vía judicial en el plazo máximo de 30 días hábiles.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) tiene un plazo de 45 días hábiles para resolver esta resolución.

Demanda judicial por incapacidad permanente

En caso de resolverse desfavorablemente la reclamación previa, se abre la vía de judicial. Puede presentarse demanda en el plazo de 30 días hábiles: desde la notificación de la resolución que desestima la reclamación previa, o desde el silencio administrativo.

El juicio no tiene carácter prioritario como otros, y dependiendo del partido judicial puede tardar más de un año, siendo este un plazo bastante habitual para estos procesos.