revisión incapacidad permanente total absoluta

Revisión de incapacidad permanente total por agravamiento

Desgraciadamente, cabe la posibilidad de que las enfermedades o dolencias de una persona con incapacidad total, se agraven o surjan otras distintas que empeoren su estado de salud. En este caso, cuando la capacidad para trabajar de esta persona está más limitada de lo que estaba inicialmente, puede solicitar la revisión de la incapacidad permanente total a absoluta por agravación.

Se trata de valorar una merma en la capacidad para trabajar, pues la incapacidad permanente es una incapacidad laboral (y no una discapacidad).

En este artículo te explicamos qué plazos y requisitos deben cumplirse para solicitar la revisión de grado de incapacidad.

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Revisión de la incapacidad por agravamiento

Las enfermedades y demás dolencias, no son estáticas, pueden agravarse y pueden surgir nuevas patologías. Y debido a ese empeoramiento, las limitaciones en la capacidad laboral de la persona afectada, pueden ser mayores.

Para justificar una revisión del grado de incapacidad, debe establecerse una comparación entre el cuadro clínico (las dolencias) y las limitaciones que originaron la incapacidad total inicial y las que presenta a día de hoy, cuando se solicita la revisión.

El incremento en el grado de incapacidad (y en la pensión) debe estar justificado por un empeoramiento constatado médicamente que suponga una mayor limitación en la capacidad laboral, pues se trata de reconocer una incapacidad absoluta para toda profesión u oficio a una persona que inicialmente solo tenía una incapacidad total para su profesión habitual.

Plazo para solicitar la revisión de la incapacidad permanente

No existe un plazo máximo, la revisión de la incapacidad permanente puede realizarse en cualquier momento anterior a la edad de jubilación ordinaria.

Sin embargo, sí que existe un plazo mínimo; cuando se reconoce una incapacidad permanente total, la resolución debe indicar necesariamente el plazo a partir del cual se puede instar la revisión por agravación (o mejoría).

La revisión puede instarse de oficio por el INSS, pero en caso de agravación, es mucho más habitual que se solicite por el propio interesado. No podrá hacerse antes del plazo mínimo señalado en la resolución, que es vinculante a estos efectos, salvo que se haya producido un error de diagnóstico.

En caso de que la incapacidad permanente total se haya reconocido por sentencia judicial, el INSS dictará una resolución en la que establecerá el plazo a partir del cual se puede instar la revisión.

Cómo solicitar la revisión de incapacidad permanente total a absoluta

La solicitud de revisión se debe presentar ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), es conveniente aportar todos los informes médicos posteriores al reconocimiento de la incapacidad total, en los que se sustente el empeoramiento que justifique la agravación.

El INSS dispone de un plazo de 135 días hábiles para resolver y notificar la solicitud. Transcurrido el mismo se entiende denegada por silencio administrativo.

Si se deniega la solicitud, es posible presentar reclamación previa a la vía judicial en el plazo de 30 días hábiles.

Y en caso de denegarse la reclamación previa o entenderse denegada por silencio administrativo negativo transcurrido el plazo de 45 días días, puede presentarse demanda judicial en el plazo de 30 días hábiles ante el Juzgado de lo Social competente territorialmente.

Nueva pensión tras la revisión

Si se consigue que tras la revisión de incapacidad permanente total a absoluta se reconozca este último grado, la pensión se incrementará, o mejor dicho, se incrementará el porcentaje.

La base reguladora, en principio, será la misma, salvo que deba modificarse debido a la realización de trabajos posteriores, o bien porque se haya determinado la contingencia profesional (derivada de accidente de trabajo o enfermedad profesional).

Sin embargo, sobre la base reguladora, por incapacidad total se aplica un porcentaje del 55% o del 75% en casos incapacidad total cualificada. Mientras que la incapacidad permanente absoluta comporta un porcentaje del 100%. Por tanto, el incremento se convertirá en una mejora de la pensión por incapacidad.

Además, la cuantía líquida (neto) a percibir, será mayor, porque la pensión por incapacidad permanente absoluta no tributa por IRPF.